Parque Natural

Sierra de Grazalema y Alcornocales

Esta parte de la serranía se presenta como una zona de relieves intermedios entre la campiña llana y la sierra abrupta, formando cerros y colinas que llegan a alcanzar los 581 metros, y que originan cañadas y algunos pequeños valles quedando el más bajo a 210 metros sobre el nivel del mar.

Sus materiales y suelos son predominantemente arcillosos y margosos, no estando ausentes las calizas jurásicas que dan lugar a relieves como la Loma de los Castillejos. No existe en el término curso de agua de importancia , aunque son innumerables los arroyos que lo cruzan, como cauces naturales de las aguas pluviales. Igualmente numerosas son las fuentes y manantiales que ponen de manifiesto la abundancia de acuíferos subterráneos.

Es singular la presencia de manantiales con alto contenido en sales (Salinas de Hortales).

 

La vegetación característica viene determinada por el bosque y matorral mediterráneo, con dominio de encinas, acebuches, algarrobos, quejigos y alcornoques junto a los lentiscos, zarzaparrillas, sanguinos, escobones y retamas; apareciendo en las zonas más degradadas las jaras blancas, aulagas, matagallos, palmitos, etc. En las zonas más húmedas como son las riberas de los arroyos, son frecuentes los chopos, fresnos, álamos blancos, sauces y adelfas, acompañados de hiedras, rosales silvestres, helechos y madreselvas.

Dado este entorno privilegiado, existe una gran variedad de especies animales típicas del monte mediterráneo: ciervo, corzo, conejo, jineta, tejon, meloncillo (único representante europeo de la familia de las mangostas) y garduña.

 

 

 Pero quizás sea en la ornitofauna donde se encuentre una mayor riqueza; aparecen especies como el buitre leonado, águilas (culebrera, calzada, perdicera), ratoneros, cernícalos, cigüeña común e infinidad de pequeñas ves: abuvilla, abejarucos, jilgueros, mirlos, ruiseñores, chochines, pinzones, etc.

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